Las personas pensamos que las bases de la ética son religiosas, y que sin estas,
no se entiende suficientemente el mandato de hacer el bien y de evitar el mal. Detrás del
“no matar” estamos defendiendo el carácter sagrado de la vida. Del “no robar” está
nuestro ser solidario, el respetar la propiedad ajena y la necesidad de compartir, etc.
Una educación integral debe incluir esta dimensión moral. De poco servirán la
acumulación de conceptos y técnicas si no hay un espacio específico en el que se
eduque en la moral utilización de esos medios para alcanzar el fin debido.

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